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Examen de práctica DELE B2 (2026): simulacro gratis de todas las pruebas, con soluciones

Practica DELE B2 gratis: 10 preguntas de ejemplo con respuestas y explicaciones, más 210 preguntas en series de práctica completas. Datos oficiales sobre formato, duración, puntuación y fechas, con fuentes.

Datos del examen: formato, duración, calificación, coste, fechas

Comprensión de lectura · Comprensión auditiva · Expresión e interacción escritas · Expresión e interacción orales (DELE B2): Comprensión lectora, comprensión auditiva, expresión escrita (sesión escrita) + expresión oral (individual)

  • Duración: Unos 210 min en total, incl. 20 min de prueba oral
  • Puntuación: Al menos 30 de 50 (60 %) en cada uno de los 2 grupos: comprensión lectora + auditiva, y expresión escrita + oral
  • Coste: 204 € en España (tabla de precios 2026). Los precios dependen del nivel y del país. Devolución posible en los 14 días naturales siguientes a la inscripción. fuente
  • Resultado: Unos 2 meses después del examen escrito; unos 3 meses en las convocatorias de mayo y noviembre. Los resultados aparecen en tu área personal en línea.
  • Fechas nacionales fijas (convocatorias) establecidas por el Instituto Cervantes; el DELE B2 se ofrece en las fechas de abajo. La comprensión lectora, la auditiva y la expresión escrita se hacen en la fecha del examen; la oral puede ser otro día. Inscríbete antes del plazo (unas 5–8 semanas antes).

Datos oficiales, última comprobación 30 de septiembre de 2026 · guía del examen completa con todas las fuentes

10 preguntas de ejemplo con respuestas

Redactado con ayuda de IA · aún sin revisar por un profesor Son preguntas de práctica al estilo del examen, no preguntas reales del examen.

Toca una respuesta para ver la explicación al momento.

Pregunta 1Audición

Tarea 1 · Conversaciones breves Va a escuchar seis conversaciones breves. Escuchará cada conversación dos veces. Elija la opción correcta.

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Mujer: ¿Al final te han renovado el contrato? Hombre: Pues sí, pero solo por seis meses más. Me han dicho que, si todo va bien, en junio me hacen indefinido. Mujer: Bueno, algo es algo. Hombre: Ya, pero yo esperaba otra cosa. Llevo tres años encadenando contratos y sigo sin poder hacer planes.

Tarea 1 – Conversación 1. ¿Cómo se siente el hombre?

Pregunta 2Audición

Tarea 1 · Conversaciones breves Va a escuchar seis conversaciones breves. Escuchará cada conversación dos veces. Elija la opción correcta.

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Mujer: ¿Qué tal el piso que fuisteis a ver? Hombre: Precioso, muy luminoso y con terraza. El problema es que no admiten mascotas, y ya sabes que nosotros no nos separamos de Toby. Mujer: ¿Y no podéis negociarlo? Hombre: Lo intentamos, pero el dueño fue tajante.

Tarea 1 – Conversación 1. ¿Por qué no van a alquilar el piso?

Pregunta 3Audición

Tarea 1 · Conversaciones breves Va a escuchar seis conversaciones breves. Escuchará cada conversación dos veces. Elija la opción correcta.

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Hombre: ¿Te has enterado? Cierran la fábrica de Getafe. Mujer: Sí, pero no despiden a nadie: trasladan a toda la plantilla a la nueva planta de Toledo. Hombre: ¿Y cómo van a ir hasta allí? Mujer: La empresa pondrá un autobús gratuito para los trabajadores.

Tarea 1 – Conversación 1. ¿Qué pasará con los trabajadores de la fábrica?

Pregunta 4Lectura

Tarea 1 · ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Lea el texto y responda a las preguntas. ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Hace dos años, una empresa valenciana de desarrollo de software con ochenta empleados decidió probar algo que hasta entonces parecía una utopía: reducir la jornada laboral a cuatro días por semana sin tocar los salarios. La condición era mantener la productividad. Hoy, la dirección hace balance y asegura que no piensa volver atrás. Los datos que ha hecho públicos la propia empresa son llamativos. Las bajas por enfermedad se han reducido casi a la mitad, y en este tiempo solo dos personas han dejado la plantilla voluntariamente, frente a las doce que se marchaban de media cada año. La facturación, lejos de caer, ha crecido un siete por ciento. «Lo que más temíamos era que los clientes lo notaran», reconoce su directora de personas, Laura Ferrer. «Por eso organizamos turnos: la oficina sigue abierta de lunes a viernes, pero cada empleado descansa un día distinto». El cambio, sin embargo, no se limitó a quitar un día del calendario. Para hacer el mismo trabajo en menos horas, la empresa revisó a fondo su forma de organizarse. Las reuniones pasaron a durar un máximo de treinta minutos y a necesitar un orden del día previo; se prohibió enviar correos internos después de las seis de la tarde y se establecieron dos franjas diarias de «concentración», en las que nadie puede interrumpir a nadie. «Descubrimos que perdíamos muchísimo tiempo en cosas que no aportaban nada», resume Ferrer. No todos los empleados se adaptaron igual de bien. Algunos confiesan que las primeras semanas vivieron con más estrés, porque sentían que tenían que demostrar constantemente que la medida funcionaba. Otros, sobre todo los que tienen hijos pequeños, destacan que el día libre les ha permitido organizar mejor su vida familiar y ahorrar en guardería. Los expertos en organización del trabajo consultados para este reportaje valoran positivamente la experiencia, pero advierten de que no se puede trasladar sin más a cualquier sector. «En una empresa tecnológica, donde el trabajo se mide por resultados, es relativamente sencillo», explica el profesor de Economía Andrés Villalba. «En un hospital, en una fábrica o en una tienda, reducir la jornada sin contratar a más personas es mucho más complicado». En su opinión, el debate no debería centrarse solo en el número de días, sino en cómo se usa el tiempo de trabajo. Mientras tanto, otras empresas de la zona han pedido información para estudiar la fórmula. Ferrer no oculta su satisfacción: «Hace dos años nos llamaban locos. Ahora nos llaman para preguntarnos cómo lo hicimos».

Tarea 1 – La empresa introdujo la semana de cuatro días con la condición de que…

Pregunta 5Lectura

Tarea 1 · La Formación Profesional sale de la sombra Lea el texto y responda a las preguntas. La Formación Profesional sale de la sombra Durante décadas, en muchas familias españolas la Formación Profesional se consideraba la opción de quienes «no valían para estudiar». Los buenos estudiantes iban a la universidad; los demás, a un taller. Esa imagen, sin embargo, está cambiando a gran velocidad. En los últimos años, el número de matriculados en ciclos formativos ha crecido de forma notable, y en algunas especialidades las plazas se agotan en pocas horas. Detrás de este cambio hay, en primer lugar, razones económicas. Las empresas se quejan desde hace tiempo de que no encuentran técnicos cualificados en ámbitos como la electricidad, la mecánica, la informática o la atención sanitaria. Muchos titulados de FP encuentran empleo pocos meses después de terminar sus estudios, a menudo en la misma empresa donde hicieron las prácticas. «Tengo alumnos que reciben ofertas de trabajo antes de acabar el curso», cuenta Marisa Olmedo, profesora de un instituto de Zaragoza. Otro factor es la llamada FP dual, un modelo en el que los estudiantes pasan una parte importante de su formación dentro de una empresa. Para Olmedo, la ventaja no es solo aprender el oficio: «Se acostumbran a los horarios, a trabajar en equipo, a resolver problemas reales. Eso no se enseña en un aula». No obstante, reconoce que el sistema depende mucho de la implicación de las empresas y que no todas tratan a los estudiantes como aprendices: algunas los ven como mano de obra barata. También ha cambiado el perfil del alumnado. Cada vez es más frecuente encontrar en las aulas a personas de treinta o cuarenta años que quieren reorientar su carrera, e incluso a titulados universitarios que buscan una formación más práctica. Es el caso de Daniel, de 29 años, graduado en Historia: «Después de encadenar contratos temporales mal pagados, decidí estudiar un ciclo de energías renovables. No me arrepiento en absoluto». Pese a todo, los prejuicios no han desaparecido del todo. Según Olmedo, todavía hay padres que se disgustan cuando sus hijos eligen un ciclo en lugar del bachillerato. «Les cuesta entender que la FP no cierra ninguna puerta: desde un ciclo de grado superior se puede acceder a la universidad», explica. El reto ahora, coinciden los especialistas, es que la oferta se adapte a lo que realmente necesita cada territorio y que la orientación en los institutos ayude a los jóvenes a elegir por vocación y no por descarte.

Tarea 1 – Según el texto, durante décadas la Formación Profesional…

Pregunta 6Lectura

Tarea 1 · La consulta en la pantalla Lea el texto y responda a las preguntas. La consulta en la pantalla Hasta hace pocos años, ver al médico de familia significaba casi siempre desplazarse al centro de salud y esperar en una sala llena de gente. Hoy, en muchas comunidades autónomas, una parte de las consultas se resuelve por teléfono o por videollamada. La llamada telemedicina, que se extendió de forma improvisada durante la pandemia, ha llegado para quedarse, y su futuro divide a profesionales y pacientes. Sus defensores destacan, en primer lugar, el ahorro de tiempo. Renovar una receta, comentar los resultados de un análisis o hacer el seguimiento de una enfermedad crónica estable no siempre exige la presencia física del paciente. «Para una persona que trabaja, pedir una mañana libre para una consulta de cinco minutos es un problema real», explica Beatriz Salas, médica de familia en un centro de salud de Murcia. En las zonas rurales, donde el centro más cercano puede estar a muchos kilómetros, la ventaja es todavía más evidente. Sin embargo, la propia Salas reconoce que la pantalla tiene límites. «Hay cosas que no se ven por teléfono: cómo camina alguien, el color de su piel, si ha adelgazado», dice. Además, en la consulta presencial muchos pacientes cuentan, casi al final, el verdadero motivo de su preocupación. «Esa confianza es más difícil de construir a distancia», añade. Las asociaciones de pacientes, por su parte, advierten del riesgo de dejar atrás a quienes no se manejan con la tecnología. Según denuncian, algunas personas mayores tienen problemas para usar las aplicaciones o no disponen de una buena conexión, y acaban acudiendo directamente a urgencias. «La telemedicina debe ser una opción, nunca una obligación», resume el portavoz de una de estas asociaciones. Otro debate tiene que ver con las condiciones de trabajo de los médicos. Algunos profesionales se quejan de que las consultas telefónicas se han utilizado para aumentar el número de pacientes que atienden cada día, sin darles más tiempo. «Una llamada no dura menos que una consulta si se hace bien», protesta Salas. La mayoría de los expertos coincide en que el modelo ideal es mixto: que sea el profesional, junto con el paciente, quien decida en cada caso qué tipo de consulta es la adecuada. Para ello, piden formación específica, protocolos claros y, sobre todo, tiempo suficiente para cada paciente, esté al otro lado de la mesa o al otro lado de la pantalla.

Tarea 1 – Según el texto, la telemedicina…

Pregunta 7Audición

Tarea 1 · Conversaciones breves Va a escuchar seis conversaciones breves. Escuchará cada conversación dos veces. Elija la opción correcta.

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Hombre: ¿Has visto la carta del administrador? Seiscientos euros por piso para arreglar la fachada. Mujer: Sí, ya la he visto. Hombre: ¡Qué barbaridad! Mujer: Hombre, es caro, pero se están cayendo trozos a la calle. Prefiero pagarlo ahora a que un día le pase algo a alguien. Y se puede pagar en tres plazos.

Tarea 1 – Conversación 2. ¿Qué opina la mujer del pago para la fachada?

Pregunta 8Audición

Tarea 1 · Conversaciones breves Va a escuchar seis conversaciones breves. Escuchará cada conversación dos veces. Elija la opción correcta.

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Hombre: ¿Qué tal la entrevista? Mujer: Creo que bien. Me preguntaron sobre todo por mi experiencia en el extranjero. Lo que no me esperaba es que la mitad fuera en inglés. Menos mal que había repasado el vocabulario técnico.

Tarea 1 – Conversación 2. ¿Qué sorprendió a la mujer?

Pregunta 9Audición

Tarea 1 · Conversaciones breves Va a escuchar seis conversaciones breves. Escuchará cada conversación dos veces. Elija la opción correcta.

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Mujer: ¿Todavía te duele la rodilla? Hombre: Mucho menos. El fisio me ha dado unos ejercicios para hacer en casa y me ha dicho que deje de correr un mes. Eso sí, puedo nadar o ir en bici.

Tarea 1 – Conversación 2. ¿Qué le ha dicho el fisioterapeuta?

Pregunta 10Lectura

Tarea 1 · ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Lea el texto y responda a las preguntas. ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Hace dos años, una empresa valenciana de desarrollo de software con ochenta empleados decidió probar algo que hasta entonces parecía una utopía: reducir la jornada laboral a cuatro días por semana sin tocar los salarios. La condición era mantener la productividad. Hoy, la dirección hace balance y asegura que no piensa volver atrás. Los datos que ha hecho públicos la propia empresa son llamativos. Las bajas por enfermedad se han reducido casi a la mitad, y en este tiempo solo dos personas han dejado la plantilla voluntariamente, frente a las doce que se marchaban de media cada año. La facturación, lejos de caer, ha crecido un siete por ciento. «Lo que más temíamos era que los clientes lo notaran», reconoce su directora de personas, Laura Ferrer. «Por eso organizamos turnos: la oficina sigue abierta de lunes a viernes, pero cada empleado descansa un día distinto». El cambio, sin embargo, no se limitó a quitar un día del calendario. Para hacer el mismo trabajo en menos horas, la empresa revisó a fondo su forma de organizarse. Las reuniones pasaron a durar un máximo de treinta minutos y a necesitar un orden del día previo; se prohibió enviar correos internos después de las seis de la tarde y se establecieron dos franjas diarias de «concentración», en las que nadie puede interrumpir a nadie. «Descubrimos que perdíamos muchísimo tiempo en cosas que no aportaban nada», resume Ferrer. No todos los empleados se adaptaron igual de bien. Algunos confiesan que las primeras semanas vivieron con más estrés, porque sentían que tenían que demostrar constantemente que la medida funcionaba. Otros, sobre todo los que tienen hijos pequeños, destacan que el día libre les ha permitido organizar mejor su vida familiar y ahorrar en guardería. Los expertos en organización del trabajo consultados para este reportaje valoran positivamente la experiencia, pero advierten de que no se puede trasladar sin más a cualquier sector. «En una empresa tecnológica, donde el trabajo se mide por resultados, es relativamente sencillo», explica el profesor de Economía Andrés Villalba. «En un hospital, en una fábrica o en una tienda, reducir la jornada sin contratar a más personas es mucho más complicado». En su opinión, el debate no debería centrarse solo en el número de días, sino en cómo se usa el tiempo de trabajo. Mientras tanto, otras empresas de la zona han pedido información para estudiar la fórmula. Ferrer no oculta su satisfacción: «Hace dos años nos llamaban locos. Ahora nos llaman para preguntarnos cómo lo hicimos».

Tarea 1 – Según los datos de la empresa, desde que se aplica la medida…

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