Aller au contenu

Lecture

Entraînement DELE B2 Comprensión de lectura (2026) — questions d'examen d'espagnol gratuites avec réponses

Entraînement DELE B2 Comprensión de lectura (Reading) gratuit : 10 questions exemples avec réponses et explications, plus 108 questions dans des séries d'exercices complètes. Faits officiels sur le format, la durée, la notation et les dates, avec sources.

L’examen en bref : format, durée, notation, coût, dates

Comprensión de lectura (DELE B2): Written session, on paper

  • Durée: 70 min
  • Notation: Max. 25 points
  • Coût: €204 in Spain (2026 price table). Prices depend on level and country. Refund possible within 14 calendar days after registering. source
  • Résultat: About 2 months after the written exam; about 3 months for the May and November sessions. Results appear in your personal area online.
  • Fixed national dates (convocatorias) set by the Instituto Cervantes; DELE B2 is offered on the dates below. Reading, listening and writing are on the exam date; the oral may be on another day. Register before the deadline (about 5–8 weeks before).

Faits officiels, dernière vérification 30 septembre 2026 · guide d'examen complet avec toutes les sources

10 questions exemples avec réponses

Rédigé avec l'aide de l'IA · pas encore relu par un enseignant Ce sont des questions d'entraînement dans le style de l'examen, pas de vraies questions d'examen.

Touchez une réponse pour voir tout de suite l'explication.

Question 1Lecture

Tarea 1 · ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Lea el texto y responda a las preguntas. ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Hace dos años, una empresa valenciana de desarrollo de software con ochenta empleados decidió probar algo que hasta entonces parecía una utopía: reducir la jornada laboral a cuatro días por semana sin tocar los salarios. La condición era mantener la productividad. Hoy, la dirección hace balance y asegura que no piensa volver atrás. Los datos que ha hecho públicos la propia empresa son llamativos. Las bajas por enfermedad se han reducido casi a la mitad, y en este tiempo solo dos personas han dejado la plantilla voluntariamente, frente a las doce que se marchaban de media cada año. La facturación, lejos de caer, ha crecido un siete por ciento. «Lo que más temíamos era que los clientes lo notaran», reconoce su directora de personas, Laura Ferrer. «Por eso organizamos turnos: la oficina sigue abierta de lunes a viernes, pero cada empleado descansa un día distinto». El cambio, sin embargo, no se limitó a quitar un día del calendario. Para hacer el mismo trabajo en menos horas, la empresa revisó a fondo su forma de organizarse. Las reuniones pasaron a durar un máximo de treinta minutos y a necesitar un orden del día previo; se prohibió enviar correos internos después de las seis de la tarde y se establecieron dos franjas diarias de «concentración», en las que nadie puede interrumpir a nadie. «Descubrimos que perdíamos muchísimo tiempo en cosas que no aportaban nada», resume Ferrer. No todos los empleados se adaptaron igual de bien. Algunos confiesan que las primeras semanas vivieron con más estrés, porque sentían que tenían que demostrar constantemente que la medida funcionaba. Otros, sobre todo los que tienen hijos pequeños, destacan que el día libre les ha permitido organizar mejor su vida familiar y ahorrar en guardería. Los expertos en organización del trabajo consultados para este reportaje valoran positivamente la experiencia, pero advierten de que no se puede trasladar sin más a cualquier sector. «En una empresa tecnológica, donde el trabajo se mide por resultados, es relativamente sencillo», explica el profesor de Economía Andrés Villalba. «En un hospital, en una fábrica o en una tienda, reducir la jornada sin contratar a más personas es mucho más complicado». En su opinión, el debate no debería centrarse solo en el número de días, sino en cómo se usa el tiempo de trabajo. Mientras tanto, otras empresas de la zona han pedido información para estudiar la fórmula. Ferrer no oculta su satisfacción: «Hace dos años nos llamaban locos. Ahora nos llaman para preguntarnos cómo lo hicimos».

Tarea 1 – La empresa introdujo la semana de cuatro días con la condición de que…

Question 2Lecture

Tarea 1 · La Formación Profesional sale de la sombra Lea el texto y responda a las preguntas. La Formación Profesional sale de la sombra Durante décadas, en muchas familias españolas la Formación Profesional se consideraba la opción de quienes «no valían para estudiar». Los buenos estudiantes iban a la universidad; los demás, a un taller. Esa imagen, sin embargo, está cambiando a gran velocidad. En los últimos años, el número de matriculados en ciclos formativos ha crecido de forma notable, y en algunas especialidades las plazas se agotan en pocas horas. Detrás de este cambio hay, en primer lugar, razones económicas. Las empresas se quejan desde hace tiempo de que no encuentran técnicos cualificados en ámbitos como la electricidad, la mecánica, la informática o la atención sanitaria. Muchos titulados de FP encuentran empleo pocos meses después de terminar sus estudios, a menudo en la misma empresa donde hicieron las prácticas. «Tengo alumnos que reciben ofertas de trabajo antes de acabar el curso», cuenta Marisa Olmedo, profesora de un instituto de Zaragoza. Otro factor es la llamada FP dual, un modelo en el que los estudiantes pasan una parte importante de su formación dentro de una empresa. Para Olmedo, la ventaja no es solo aprender el oficio: «Se acostumbran a los horarios, a trabajar en equipo, a resolver problemas reales. Eso no se enseña en un aula». No obstante, reconoce que el sistema depende mucho de la implicación de las empresas y que no todas tratan a los estudiantes como aprendices: algunas los ven como mano de obra barata. También ha cambiado el perfil del alumnado. Cada vez es más frecuente encontrar en las aulas a personas de treinta o cuarenta años que quieren reorientar su carrera, e incluso a titulados universitarios que buscan una formación más práctica. Es el caso de Daniel, de 29 años, graduado en Historia: «Después de encadenar contratos temporales mal pagados, decidí estudiar un ciclo de energías renovables. No me arrepiento en absoluto». Pese a todo, los prejuicios no han desaparecido del todo. Según Olmedo, todavía hay padres que se disgustan cuando sus hijos eligen un ciclo en lugar del bachillerato. «Les cuesta entender que la FP no cierra ninguna puerta: desde un ciclo de grado superior se puede acceder a la universidad», explica. El reto ahora, coinciden los especialistas, es que la oferta se adapte a lo que realmente necesita cada territorio y que la orientación en los institutos ayude a los jóvenes a elegir por vocación y no por descarte.

Tarea 1 – Según el texto, durante décadas la Formación Profesional…

Question 3Lecture

Tarea 1 · La consulta en la pantalla Lea el texto y responda a las preguntas. La consulta en la pantalla Hasta hace pocos años, ver al médico de familia significaba casi siempre desplazarse al centro de salud y esperar en una sala llena de gente. Hoy, en muchas comunidades autónomas, una parte de las consultas se resuelve por teléfono o por videollamada. La llamada telemedicina, que se extendió de forma improvisada durante la pandemia, ha llegado para quedarse, y su futuro divide a profesionales y pacientes. Sus defensores destacan, en primer lugar, el ahorro de tiempo. Renovar una receta, comentar los resultados de un análisis o hacer el seguimiento de una enfermedad crónica estable no siempre exige la presencia física del paciente. «Para una persona que trabaja, pedir una mañana libre para una consulta de cinco minutos es un problema real», explica Beatriz Salas, médica de familia en un centro de salud de Murcia. En las zonas rurales, donde el centro más cercano puede estar a muchos kilómetros, la ventaja es todavía más evidente. Sin embargo, la propia Salas reconoce que la pantalla tiene límites. «Hay cosas que no se ven por teléfono: cómo camina alguien, el color de su piel, si ha adelgazado», dice. Además, en la consulta presencial muchos pacientes cuentan, casi al final, el verdadero motivo de su preocupación. «Esa confianza es más difícil de construir a distancia», añade. Las asociaciones de pacientes, por su parte, advierten del riesgo de dejar atrás a quienes no se manejan con la tecnología. Según denuncian, algunas personas mayores tienen problemas para usar las aplicaciones o no disponen de una buena conexión, y acaban acudiendo directamente a urgencias. «La telemedicina debe ser una opción, nunca una obligación», resume el portavoz de una de estas asociaciones. Otro debate tiene que ver con las condiciones de trabajo de los médicos. Algunos profesionales se quejan de que las consultas telefónicas se han utilizado para aumentar el número de pacientes que atienden cada día, sin darles más tiempo. «Una llamada no dura menos que una consulta si se hace bien», protesta Salas. La mayoría de los expertos coincide en que el modelo ideal es mixto: que sea el profesional, junto con el paciente, quien decida en cada caso qué tipo de consulta es la adecuada. Para ello, piden formación específica, protocolos claros y, sobre todo, tiempo suficiente para cada paciente, esté al otro lado de la mesa o al otro lado de la pantalla.

Tarea 1 – Según el texto, la telemedicina…

Question 4Lecture

Tarea 1 · ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Lea el texto y responda a las preguntas. ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Hace dos años, una empresa valenciana de desarrollo de software con ochenta empleados decidió probar algo que hasta entonces parecía una utopía: reducir la jornada laboral a cuatro días por semana sin tocar los salarios. La condición era mantener la productividad. Hoy, la dirección hace balance y asegura que no piensa volver atrás. Los datos que ha hecho públicos la propia empresa son llamativos. Las bajas por enfermedad se han reducido casi a la mitad, y en este tiempo solo dos personas han dejado la plantilla voluntariamente, frente a las doce que se marchaban de media cada año. La facturación, lejos de caer, ha crecido un siete por ciento. «Lo que más temíamos era que los clientes lo notaran», reconoce su directora de personas, Laura Ferrer. «Por eso organizamos turnos: la oficina sigue abierta de lunes a viernes, pero cada empleado descansa un día distinto». El cambio, sin embargo, no se limitó a quitar un día del calendario. Para hacer el mismo trabajo en menos horas, la empresa revisó a fondo su forma de organizarse. Las reuniones pasaron a durar un máximo de treinta minutos y a necesitar un orden del día previo; se prohibió enviar correos internos después de las seis de la tarde y se establecieron dos franjas diarias de «concentración», en las que nadie puede interrumpir a nadie. «Descubrimos que perdíamos muchísimo tiempo en cosas que no aportaban nada», resume Ferrer. No todos los empleados se adaptaron igual de bien. Algunos confiesan que las primeras semanas vivieron con más estrés, porque sentían que tenían que demostrar constantemente que la medida funcionaba. Otros, sobre todo los que tienen hijos pequeños, destacan que el día libre les ha permitido organizar mejor su vida familiar y ahorrar en guardería. Los expertos en organización del trabajo consultados para este reportaje valoran positivamente la experiencia, pero advierten de que no se puede trasladar sin más a cualquier sector. «En una empresa tecnológica, donde el trabajo se mide por resultados, es relativamente sencillo», explica el profesor de Economía Andrés Villalba. «En un hospital, en una fábrica o en una tienda, reducir la jornada sin contratar a más personas es mucho más complicado». En su opinión, el debate no debería centrarse solo en el número de días, sino en cómo se usa el tiempo de trabajo. Mientras tanto, otras empresas de la zona han pedido información para estudiar la fórmula. Ferrer no oculta su satisfacción: «Hace dos años nos llamaban locos. Ahora nos llaman para preguntarnos cómo lo hicimos».

Tarea 1 – Según los datos de la empresa, desde que se aplica la medida…

Question 5Lecture

Tarea 1 · La Formación Profesional sale de la sombra Lea el texto y responda a las preguntas. La Formación Profesional sale de la sombra Durante décadas, en muchas familias españolas la Formación Profesional se consideraba la opción de quienes «no valían para estudiar». Los buenos estudiantes iban a la universidad; los demás, a un taller. Esa imagen, sin embargo, está cambiando a gran velocidad. En los últimos años, el número de matriculados en ciclos formativos ha crecido de forma notable, y en algunas especialidades las plazas se agotan en pocas horas. Detrás de este cambio hay, en primer lugar, razones económicas. Las empresas se quejan desde hace tiempo de que no encuentran técnicos cualificados en ámbitos como la electricidad, la mecánica, la informática o la atención sanitaria. Muchos titulados de FP encuentran empleo pocos meses después de terminar sus estudios, a menudo en la misma empresa donde hicieron las prácticas. «Tengo alumnos que reciben ofertas de trabajo antes de acabar el curso», cuenta Marisa Olmedo, profesora de un instituto de Zaragoza. Otro factor es la llamada FP dual, un modelo en el que los estudiantes pasan una parte importante de su formación dentro de una empresa. Para Olmedo, la ventaja no es solo aprender el oficio: «Se acostumbran a los horarios, a trabajar en equipo, a resolver problemas reales. Eso no se enseña en un aula». No obstante, reconoce que el sistema depende mucho de la implicación de las empresas y que no todas tratan a los estudiantes como aprendices: algunas los ven como mano de obra barata. También ha cambiado el perfil del alumnado. Cada vez es más frecuente encontrar en las aulas a personas de treinta o cuarenta años que quieren reorientar su carrera, e incluso a titulados universitarios que buscan una formación más práctica. Es el caso de Daniel, de 29 años, graduado en Historia: «Después de encadenar contratos temporales mal pagados, decidí estudiar un ciclo de energías renovables. No me arrepiento en absoluto». Pese a todo, los prejuicios no han desaparecido del todo. Según Olmedo, todavía hay padres que se disgustan cuando sus hijos eligen un ciclo en lugar del bachillerato. «Les cuesta entender que la FP no cierra ninguna puerta: desde un ciclo de grado superior se puede acceder a la universidad», explica. El reto ahora, coinciden los especialistas, es que la oferta se adapte a lo que realmente necesita cada territorio y que la orientación en los institutos ayude a los jóvenes a elegir por vocación y no por descarte.

Tarea 1 – Una de las razones del aumento de matrículas es que…

Question 6Lecture

Tarea 1 · La consulta en la pantalla Lea el texto y responda a las preguntas. La consulta en la pantalla Hasta hace pocos años, ver al médico de familia significaba casi siempre desplazarse al centro de salud y esperar en una sala llena de gente. Hoy, en muchas comunidades autónomas, una parte de las consultas se resuelve por teléfono o por videollamada. La llamada telemedicina, que se extendió de forma improvisada durante la pandemia, ha llegado para quedarse, y su futuro divide a profesionales y pacientes. Sus defensores destacan, en primer lugar, el ahorro de tiempo. Renovar una receta, comentar los resultados de un análisis o hacer el seguimiento de una enfermedad crónica estable no siempre exige la presencia física del paciente. «Para una persona que trabaja, pedir una mañana libre para una consulta de cinco minutos es un problema real», explica Beatriz Salas, médica de familia en un centro de salud de Murcia. En las zonas rurales, donde el centro más cercano puede estar a muchos kilómetros, la ventaja es todavía más evidente. Sin embargo, la propia Salas reconoce que la pantalla tiene límites. «Hay cosas que no se ven por teléfono: cómo camina alguien, el color de su piel, si ha adelgazado», dice. Además, en la consulta presencial muchos pacientes cuentan, casi al final, el verdadero motivo de su preocupación. «Esa confianza es más difícil de construir a distancia», añade. Las asociaciones de pacientes, por su parte, advierten del riesgo de dejar atrás a quienes no se manejan con la tecnología. Según denuncian, algunas personas mayores tienen problemas para usar las aplicaciones o no disponen de una buena conexión, y acaban acudiendo directamente a urgencias. «La telemedicina debe ser una opción, nunca una obligación», resume el portavoz de una de estas asociaciones. Otro debate tiene que ver con las condiciones de trabajo de los médicos. Algunos profesionales se quejan de que las consultas telefónicas se han utilizado para aumentar el número de pacientes que atienden cada día, sin darles más tiempo. «Una llamada no dura menos que una consulta si se hace bien», protesta Salas. La mayoría de los expertos coincide en que el modelo ideal es mixto: que sea el profesional, junto con el paciente, quien decida en cada caso qué tipo de consulta es la adecuada. Para ello, piden formación específica, protocolos claros y, sobre todo, tiempo suficiente para cada paciente, esté al otro lado de la mesa o al otro lado de la pantalla.

Tarea 1 – Para Beatriz Salas, una ventaja de la consulta a distancia es que…

Question 7Lecture

Tarea 1 · ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Lea el texto y responda a las preguntas. ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Hace dos años, una empresa valenciana de desarrollo de software con ochenta empleados decidió probar algo que hasta entonces parecía una utopía: reducir la jornada laboral a cuatro días por semana sin tocar los salarios. La condición era mantener la productividad. Hoy, la dirección hace balance y asegura que no piensa volver atrás. Los datos que ha hecho públicos la propia empresa son llamativos. Las bajas por enfermedad se han reducido casi a la mitad, y en este tiempo solo dos personas han dejado la plantilla voluntariamente, frente a las doce que se marchaban de media cada año. La facturación, lejos de caer, ha crecido un siete por ciento. «Lo que más temíamos era que los clientes lo notaran», reconoce su directora de personas, Laura Ferrer. «Por eso organizamos turnos: la oficina sigue abierta de lunes a viernes, pero cada empleado descansa un día distinto». El cambio, sin embargo, no se limitó a quitar un día del calendario. Para hacer el mismo trabajo en menos horas, la empresa revisó a fondo su forma de organizarse. Las reuniones pasaron a durar un máximo de treinta minutos y a necesitar un orden del día previo; se prohibió enviar correos internos después de las seis de la tarde y se establecieron dos franjas diarias de «concentración», en las que nadie puede interrumpir a nadie. «Descubrimos que perdíamos muchísimo tiempo en cosas que no aportaban nada», resume Ferrer. No todos los empleados se adaptaron igual de bien. Algunos confiesan que las primeras semanas vivieron con más estrés, porque sentían que tenían que demostrar constantemente que la medida funcionaba. Otros, sobre todo los que tienen hijos pequeños, destacan que el día libre les ha permitido organizar mejor su vida familiar y ahorrar en guardería. Los expertos en organización del trabajo consultados para este reportaje valoran positivamente la experiencia, pero advierten de que no se puede trasladar sin más a cualquier sector. «En una empresa tecnológica, donde el trabajo se mide por resultados, es relativamente sencillo», explica el profesor de Economía Andrés Villalba. «En un hospital, en una fábrica o en una tienda, reducir la jornada sin contratar a más personas es mucho más complicado». En su opinión, el debate no debería centrarse solo en el número de días, sino en cómo se usa el tiempo de trabajo. Mientras tanto, otras empresas de la zona han pedido información para estudiar la fórmula. Ferrer no oculta su satisfacción: «Hace dos años nos llamaban locos. Ahora nos llaman para preguntarnos cómo lo hicimos».

Tarea 1 – Para que los clientes no notaran el cambio, la empresa…

Question 8Lecture

Tarea 1 · La Formación Profesional sale de la sombra Lea el texto y responda a las preguntas. La Formación Profesional sale de la sombra Durante décadas, en muchas familias españolas la Formación Profesional se consideraba la opción de quienes «no valían para estudiar». Los buenos estudiantes iban a la universidad; los demás, a un taller. Esa imagen, sin embargo, está cambiando a gran velocidad. En los últimos años, el número de matriculados en ciclos formativos ha crecido de forma notable, y en algunas especialidades las plazas se agotan en pocas horas. Detrás de este cambio hay, en primer lugar, razones económicas. Las empresas se quejan desde hace tiempo de que no encuentran técnicos cualificados en ámbitos como la electricidad, la mecánica, la informática o la atención sanitaria. Muchos titulados de FP encuentran empleo pocos meses después de terminar sus estudios, a menudo en la misma empresa donde hicieron las prácticas. «Tengo alumnos que reciben ofertas de trabajo antes de acabar el curso», cuenta Marisa Olmedo, profesora de un instituto de Zaragoza. Otro factor es la llamada FP dual, un modelo en el que los estudiantes pasan una parte importante de su formación dentro de una empresa. Para Olmedo, la ventaja no es solo aprender el oficio: «Se acostumbran a los horarios, a trabajar en equipo, a resolver problemas reales. Eso no se enseña en un aula». No obstante, reconoce que el sistema depende mucho de la implicación de las empresas y que no todas tratan a los estudiantes como aprendices: algunas los ven como mano de obra barata. También ha cambiado el perfil del alumnado. Cada vez es más frecuente encontrar en las aulas a personas de treinta o cuarenta años que quieren reorientar su carrera, e incluso a titulados universitarios que buscan una formación más práctica. Es el caso de Daniel, de 29 años, graduado en Historia: «Después de encadenar contratos temporales mal pagados, decidí estudiar un ciclo de energías renovables. No me arrepiento en absoluto». Pese a todo, los prejuicios no han desaparecido del todo. Según Olmedo, todavía hay padres que se disgustan cuando sus hijos eligen un ciclo en lugar del bachillerato. «Les cuesta entender que la FP no cierra ninguna puerta: desde un ciclo de grado superior se puede acceder a la universidad», explica. El reto ahora, coinciden los especialistas, es que la oferta se adapte a lo que realmente necesita cada territorio y que la orientación en los institutos ayude a los jóvenes a elegir por vocación y no por descarte.

Tarea 1 – Para Marisa Olmedo, la principal ventaja de la FP dual es que los alumnos…

Question 9Lecture

Tarea 1 · La consulta en la pantalla Lea el texto y responda a las preguntas. La consulta en la pantalla Hasta hace pocos años, ver al médico de familia significaba casi siempre desplazarse al centro de salud y esperar en una sala llena de gente. Hoy, en muchas comunidades autónomas, una parte de las consultas se resuelve por teléfono o por videollamada. La llamada telemedicina, que se extendió de forma improvisada durante la pandemia, ha llegado para quedarse, y su futuro divide a profesionales y pacientes. Sus defensores destacan, en primer lugar, el ahorro de tiempo. Renovar una receta, comentar los resultados de un análisis o hacer el seguimiento de una enfermedad crónica estable no siempre exige la presencia física del paciente. «Para una persona que trabaja, pedir una mañana libre para una consulta de cinco minutos es un problema real», explica Beatriz Salas, médica de familia en un centro de salud de Murcia. En las zonas rurales, donde el centro más cercano puede estar a muchos kilómetros, la ventaja es todavía más evidente. Sin embargo, la propia Salas reconoce que la pantalla tiene límites. «Hay cosas que no se ven por teléfono: cómo camina alguien, el color de su piel, si ha adelgazado», dice. Además, en la consulta presencial muchos pacientes cuentan, casi al final, el verdadero motivo de su preocupación. «Esa confianza es más difícil de construir a distancia», añade. Las asociaciones de pacientes, por su parte, advierten del riesgo de dejar atrás a quienes no se manejan con la tecnología. Según denuncian, algunas personas mayores tienen problemas para usar las aplicaciones o no disponen de una buena conexión, y acaban acudiendo directamente a urgencias. «La telemedicina debe ser una opción, nunca una obligación», resume el portavoz de una de estas asociaciones. Otro debate tiene que ver con las condiciones de trabajo de los médicos. Algunos profesionales se quejan de que las consultas telefónicas se han utilizado para aumentar el número de pacientes que atienden cada día, sin darles más tiempo. «Una llamada no dura menos que una consulta si se hace bien», protesta Salas. La mayoría de los expertos coincide en que el modelo ideal es mixto: que sea el profesional, junto con el paciente, quien decida en cada caso qué tipo de consulta es la adecuada. Para ello, piden formación específica, protocolos claros y, sobre todo, tiempo suficiente para cada paciente, esté al otro lado de la mesa o al otro lado de la pantalla.

Tarea 1 – Según la doctora, en la consulta presencial…

Question 10Lecture

Tarea 1 · ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Lea el texto y responda a las preguntas. ¿Trabajar cuatro días y cobrar lo mismo? Hace dos años, una empresa valenciana de desarrollo de software con ochenta empleados decidió probar algo que hasta entonces parecía una utopía: reducir la jornada laboral a cuatro días por semana sin tocar los salarios. La condición era mantener la productividad. Hoy, la dirección hace balance y asegura que no piensa volver atrás. Los datos que ha hecho públicos la propia empresa son llamativos. Las bajas por enfermedad se han reducido casi a la mitad, y en este tiempo solo dos personas han dejado la plantilla voluntariamente, frente a las doce que se marchaban de media cada año. La facturación, lejos de caer, ha crecido un siete por ciento. «Lo que más temíamos era que los clientes lo notaran», reconoce su directora de personas, Laura Ferrer. «Por eso organizamos turnos: la oficina sigue abierta de lunes a viernes, pero cada empleado descansa un día distinto». El cambio, sin embargo, no se limitó a quitar un día del calendario. Para hacer el mismo trabajo en menos horas, la empresa revisó a fondo su forma de organizarse. Las reuniones pasaron a durar un máximo de treinta minutos y a necesitar un orden del día previo; se prohibió enviar correos internos después de las seis de la tarde y se establecieron dos franjas diarias de «concentración», en las que nadie puede interrumpir a nadie. «Descubrimos que perdíamos muchísimo tiempo en cosas que no aportaban nada», resume Ferrer. No todos los empleados se adaptaron igual de bien. Algunos confiesan que las primeras semanas vivieron con más estrés, porque sentían que tenían que demostrar constantemente que la medida funcionaba. Otros, sobre todo los que tienen hijos pequeños, destacan que el día libre les ha permitido organizar mejor su vida familiar y ahorrar en guardería. Los expertos en organización del trabajo consultados para este reportaje valoran positivamente la experiencia, pero advierten de que no se puede trasladar sin más a cualquier sector. «En una empresa tecnológica, donde el trabajo se mide por resultados, es relativamente sencillo», explica el profesor de Economía Andrés Villalba. «En un hospital, en una fábrica o en una tienda, reducir la jornada sin contratar a más personas es mucho más complicado». En su opinión, el debate no debería centrarse solo en el número de días, sino en cómo se usa el tiempo de trabajo. Mientras tanto, otras empresas de la zona han pedido información para estudiar la fórmula. Ferrer no oculta su satisfacción: «Hace dos años nos llamaban locos. Ahora nos llaman para preguntarnos cómo lo hicimos».

Tarea 1 – Una de las medidas para ganar tiempo fue…

Continuer